La Comunidad de Banca Cívica - CANBienestar, deporte y ocio

Verano 2010 en Arrels Fundació

Desde finales del mes de junio Arrels Fundació ha puesto en marcha un programa de actividades de verano 2010 para todas aquellas personas sin hogar que quieren olvidarse por unos momentos de la situación en la que viven y disfrutar de un día de playa, una excursión o una visita guiada.

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Aunque Arrels ha ajustado el presupuesto para las actividades de verano de este año, necesitamos apoyo. Llevar a cabo todo el programa de actividades tendrá un coste de 2.000 euros. Os explicamos cómo nos podéis ayudar a hacerlo posible:

* A nivel particular podéis colaborar con una aportación económica que nos permita desarrollar las actividades que tenemos programadas para el verano.
* Si sois una escuela, familia o un grupo o comunidad y también queréis participar os podéis informar aquí.
* Las empresas que queráis también os podéis comprometer socialmente con la financiación de las actividades de verano. ¡Animaros!

Vacaciones para todos ¿Nos ayudas?

Como consecuencia de la situación económica actual este año Arrels Fundació no ha podido organizar unos días de vacaciones de verano para las personas atendidas por la entidad.

Vacaciones para todos

No obstante, se ha puesto en marcha un programa de actividades de verano 2010 para todos aquellos que quieran disfrutar de los actos, excursiones y actividades propuestas; como por ejemplo visitar la Sagrada Familia, disfrutar de un espectáculo musical o realizar una excursión fuera de la ciudad de Barcelona.

Coste aproximado: 2.000€

Quiero hacer un donativo y contribuir a unas vacaciones para todos.
Creo que puedo financiar el coste total: amics@arrelsfundacio.org

“Yo era un fantasma que vagaba enganchado al pasado”

Esta es la entrevista a Miguel Fuster, dibujante de cómics, que se publicó en la contra de La Vanguardia el sábado 8 de Mayo de 2010.

Tengo 65 años. Nací y vivo en Barcelona. Estoy divorciado, me casé a los 19 años, y tengo un hijo de 45 años. No acabé Bellas Artes. Fui un dibujante de éxito en los años 60 y 70, una vida poco saludable me dejó en la calle, ahora he recuperado mi libertad. Soy agnóstico

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IMA SANCHÍS
Quince años en la calle son muchos.

Han sido quince años de dolor, desesperanza, miedo, vergüenza y culpa.

¿Cómo llegó ahí?

Venimos de Aragón. Mi madre hacía faenas y en el DNI de mi padre ponía “jornalero”. El señor Antonio tenía una paradita que me cogía de camino hacia el colegio, vendía cómics.

Y se aficionó.

A los 17 dibujaba portadas de novelas románticas, me ganaba muy bien la vida. Mi casa siempre estaba llena de amigos, mucha juerga, una vida bohemia. Pero a los 45 años mi pareja me abandonó y poco después se me incendió el piso.

¿Ya bebía?

Tres o cuatro cubatas al día. Aguanté en el piso quemado un año y fue entonces cuando me alcoholicé. Pese a la insistencia de mis amigos, no quería arreglarlo, demasiados recuerdos, pero les prometí ducharme cada día para no coger hidrofobia.

¿Hidrofobia?

Cuando estás alcoholizado, tienes fobia al agua. A las cuatro de la madrugada empezaba el síndrome. Me iba al bar: cuatro barreges (cazalla y aguardiente), y dos litronas para casa. Luego, el grito de guerra.

¿Qué es eso?

Te provocas el vómito porque no aguantas la bilis. Cuando el mono había pasado, podía dibujar. Pero llegó la crisis y me quedé sin trabajo y en la calle.

¿Y de pensión en pensión?

Tenía amigos que me traían dinero, incluso mi querido hijo, pero yo me automarginé. No quiero que mi hijo se sienta culpable, que piense que no hizo suficiente por mí, porque eso no es cierto, tú mismo te destruyes y sólo tú puedes decidir salir de ahí.



Al principio dormía con otros indigentes, bebía para emborracharme. Una noche casi me ahogo en mis propios vómitos, una chica tuvo que hacerme el boca a boca para sacármelos de la garganta.

Sórdido.

Mucho. A partir de ese día sólo bebía para paliar el mono. No soportaba las penas de los otros y me fui a pasar las noches a Les Planes. De día bajaba a Barcelona y vendía cuadritos de toros y sevillanas. Las noches en el bosque eran terroríficas, pero pasaba más miedo en la ciudad.

Le agredieron.

Unos chavales, primero, me hablaron, luego me clavaron un adoquín en la nariz. Perdí el conocimiento. Ese es el riego de la ciudad. En el bosque al menos estaba solo, y aquella soledad me salvó de perder la cabeza.

No entiendo por qué.

Allí no me sentía un indigente, sino Miguel solo en la montaña, aunque apenas dormía, por frío y por miedo. Me cubría de periódicos, plásticos, la manta y hojas. Y me ponía un tablón de madera en la cabeza para tenerla protegida si me atacaban. Guardaba dos cuchillos en la entrepierna. Una noche apareció una jauría de perros salvajes.

Supe que si olían el miedo estaba perdido. Me alcé con los dos cuchillos y grité como un loco. Se fueron. La ventaja del frío es que te quita el miedo. Pero estaba muy débil, tan sólo ingería Coca-Cola, azúcar y vino. No he conocido a nadie en la calle que no sea alcohólico. Somos muertos en vida y el alcohol es el único anestésico.

¿Por qué dejó de emborracharse?

Temía quedar inconsciente, desprotegido. El fin de semana era terrorífico: los chavales salen de fiesta y, si se fijan en ti, estás perdido. Cuando dormía en los cajeros entraban continuamente a hacerse rayas de coca.

Usted también debía de dar miedo.

Sí, a la chavala que no se atrevía a entrar a sacar dinero… Yo pedía disculpas y salía. La gente te mira con aprensión, y está en su derecho de mandarte a hacer puñetas cuando pides, pero algunos ni te miran, como si no existieras, eso duele. Luego están los que te apartan de un puntapié: “¡Quita, escoria!”, ese momento, repetido una y otra vez…

Pero también he encontrado gente muy buena: el dueño de Piera me daba material para pintar, y Manel, el del colmado, me daba melocotones e insistía en que comiera; a esa gente no la olvidaré jamás. Durante una época conviví en una pensión con una chica heroinómana, Victoria. No había sexo, sólo afecto, una buena chica que acabó muerta en un callejón por sobredosis. Se despidió de mí con un beso: “No quiero que vivas mi decadencia”. Tenía 33 años.

¿Se prostituía?

Sí. La vida de las putas es trágica, y muchas al verme con el mono me han ayudado.

¿Qué pensaba de sí mismo?

Que mi vida ya había acabado. Era un fantasma que vagaba, enganchado al pasado, atrapado en mí. Pero los voluntarios de Arrels me salvaron, me ofrecieron ayuda y decidí probar una vez más. Le pedí al doctor que me permitiera desintoxicarme sin medicación, no quería estar alelado, y aceptó; y la asistenta social accedió a que no hiciera los cursos y me dedicara a pintar. Me dieron confianza y resultó.

¿Y cómo se siente ahora?

Como un viejo recién nacido.

¿Ya había intentado desintoxicarse?

Sí, más de veinte o treinta veces. Pero ya llevo ocho años sin beber. En Arrels he encontrado una especie de familia.

Miquel, 15 años en la calle

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“Clavado en la mesa dibujando y escribiendo, me iban apareciendo otros sucesos de estos años que me trastornaban. Y el martilleo de la pregunta que me haré hasta que me muera: ¿Por qué has aguantado tantos años, Miquel?” De esta manera explicaba Miquel Fuster en su blog los sentimientos que le provocaba dibujar y escribir un cómic sobre su experiencia de vivir en la calle. Con el título Miquel, 15 años en la calle, y publicado por la editorial Glénat, el cómic ve la luz este mes de abril.

La idea surgió hace dos años, a raíz de los comentarios que profesionales y aficionados al cómic dejaban en el blog de Miquel Fuster y que lo animaban a convertir en narración gráfica los dibujos y experiencias sobre los 15 años que pasó en la calle. Miquel Fuster se puso manos a la obra y presentó la propuesta a la editorial Glénat.

El fruto de este trabajo es Miquel, 15 años en la calle, que se publica este mes de abril y que entre viñetas, diálogos y textos de reflexión repasa experiencias de todo tipo: la violencia gratuita que se vive en la calle, los viajes a Les Planes para pasar la noche fuera de Barcelona en un lugar más tranquilo, un episodio de delírium trémens a causa del alcohol o los últimos días que Miquel vivió en la calle.

“En este trabajo intento expresar y transmitir todo el dolor y desesperanza que padecemos los que, por los motivos que sean, lo perdimos absolutamente todo; fracasamos en el intento de rehacer nuestra vida; buscamos consuelo y olvido en el alcohol; no pudimos o no quisimos detener la caída y, al final, acabamos en la calle como indigentes”, afirma Miquel Fuster.

Podéis conseguir las 72 páginas de “Miquel, 15 años en la calle” a partir del 16 de abril en las tiendas FNAC, en la Casa del Libro y en librerías especializadas en cómic de toda España. De momento, se publicarán 3.000 ejemplares; el precio es de 17,95 euros.

También os invitamos a pasaros, del6 al 9 de mayo, por el Salón Internacional del Cómic, que se celebra en la Fira de Barcelona y donde Miquel Fuster es uno de los autores invitados.

Gloria:”Tengo ganas de salir de esto”

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Hace dos años, Gloria llegó a la casa de acogida Llar de Pau. Venía de una situación de exclusión dura y con problemas de drogadicción, pero finalmente dejó el tratamiento porque “no estaba en el momento”.

Ahora, sin embargo, Gloria dice que sí lo está. Hace pocos días que ha vuelto a Llar de Pau y está “muy contenta”. “Lo mejor es que mi familia me apoya”, afirma.

Gloria tiene 40 años. Con 17 empezó a consumir cocaína y, cuando tenía algo de dinero, desaparecía unos días y se los gastaba. Dormía en la calle, en cajeros o en casas desocupadas.

No hace mucho se puso enferma, fue a urgencias y la ingresaron durante 22 días. “Me dijeron que era del riñón y que, si quería, podía coger el tren. Ahora me tienen que hacer una biopsia para saber qué medicación me tienen que dar y desde que he salido del hospital, hace varias semanas, no consumo”, explica.

Cuando tuvo a su hijo de 15 años, Gloria dejó de consumir durante cinco años, y ahora está convencida de volverlo a intentar. “Si no me veo bien no puedo estar con mi hijo”, señala. “En un futuro, me gustaría estudiar integración social, estar con mi hijo. Tengo ganas de salir.”

Arabia:”La calle no tiene edad”

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“¿Cómo me pasó esto? Un poco por todo. Perdí mi casa dos veces y cuando perdí la custodia de mis hijos es ahí cuando me vine abajo y empecé con las drogas y el alcohol. Lo perdí todo: casa, críos, trabajo… hasta los recuerdos más lindos.”

Arabia vive en la calle desde hace dos años. Durante un tiempo estuvo en una pensión, pero ahora se busca la vida para dormir con otros compañeros sin hogar y no estar sola en la calle o ir a casa de alguna amiga a pasar la noche. Sólo los días de este invierno en que bajaron tanto las temperaturas decidió ir a un albergue.

“Si voy a pasar la noche en la calle tengo mucho miedo, y si sé que no voy a estar con gente conocida no duermo, voy aguantando un día y otro”, cuenta.

En el día a día, tiene su “ruta”. “Antes iba al comedor del Paralelo pero ahora voy al de la plaza Sant Agustí, y hay muchísima gente. Por la noche voy a otro centro a cenar y sé qué días un grupo de gente reparte comida por la calle y puedo cenar una sopita.”

Hace un año y medio que Arabia acude, esporádicamente, a ducharse al centro abierto de Arrels Fundació. “Es estupendo poder dejar tu mochila, ducharte y cambiarte de ropa. Es un momento para desconectar”, relata. Para la higiene diaria y lo más básico, intenta buscar el apoyo de gente conocida.

Desde su experiencia en la calle, lo tiene claro: “La calle no tiene edad. (…) Cada persona tiene un mundo de situaciones, de proyectos. Podemos padecer todos el mismo problema de estar en la calle esta noche, pero cada uno tiene su contexto”. Arabia, que hace tiempo trabajó como camarera de pisos y ayudante de cocina, espera “remontar un poquito” a medio plazo. Porque “uno siempre tiene la esperanza de que esto sea para un tiempo.”

2010 ¿Año europeo contra la pobreza?

La pobreza forma parte de la realidad cotidiana de millones de personas en toda la Unión Europea. El 2010, Año Europeo de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social, llega en una profunda crisis financiera, económica y social. Una parte de la respuesta a esta crisis se encuentra en la construcción de una visión renovada de nuestra sociedad. La preocupación para construir una Europa donde hombres y mujeres de todas las edades, puedan vivir sin la amenaza de la pobreza y la exclusión social, tendría que ser el legado de este Año 2010.
•El 6% de la población de la UE está en riesgo de pobreza, es decir, cerca de 79 millones de personas.
•No ha habido una disminución del número de personas en riesgo de pobreza desde el 2000 (el 15% de la población de los 15 estados miembros de la UE el año2001), incluso, ya antes de la crisis la pobreza había aumentado en cinco estados miembros.
•30 millones de personas pueden considerarse desnutridas en la UE (Congreso de expertos en nutrición, Agosto 09).
•Tener un trabajo no siempre protege a las personas del riesgo de pobreza. En el año 2007, el 8% de los ciudadanos de la UE con trabajo (por sobre de los 18 años) vivían bajo el linde de la pobreza; esto significa más de 19 millones de pobres.
•En el año 2007 el nivel de ingresos del 20% más rico de la UE era casi cinco veces más alto que el nivel de ingresos del 20% más pobre.
•El 4% (más de 19 millones de personas) que vivían en Europa no disponían de un aseo en su casa.
•El 18% de las personas en Europa habitaba en casas con graves problemas de humedad.
El 64% de los ciudadanos de la UE cree, que se tendrían que tomar más decisiones a nivel europeo a la hora de proteger los derechos sociales. (Eurobarómetro, Septiembre 2009).
El 2010, Año europeo contra la pobreza y la exclusión social, representa una oportunidad para introducir cambios en las políticas, buscando un impacto real en la lucha contra las desigualdades. Por eso llamamos a una amplia movilización a nivel local, nacional y europeo. ¡Se requiere una acción política ya!
La coalición de ONGs para el Año Europeo de Lucha contra la Pobreza, nos proponemos poner en marcha una gran campaña de sensibilización sobre las causas estructurales y las consecuencias de la pobreza y la exclusión social, así como, del impacto social y las causas de la crisis actual. Esta campaña tendría que poner de relieve la grieta creciente entre ricos y pobres, así como el papel de los Estados a la hora de regular la creación de la riqueza y la distribución de sus beneficios a través de la realización de los derechos económicos y sociales. Pedimos:
1. Intensificar el diálogo con las personas que viven en la pobreza y las ONG comprometidas con ellas.
2. Una nueva estrategia de la UE global, social y sostenible, que se base en derechos fundamentales, que ponga las personas y el planeta por delante y que dé pasos efectivos en la erradicación de la pobreza y la desigualdad.
3. Un Consejo europeo especial sobre la pobreza y la exclusión social, con una declaración por parte de los jefes de Estado y de gobierno, que sitúe la lucha contra la pobreza y la exclusión social como una prioridad clave en la agenda de la UE.

4. Progreso real en la adecuación de una renta mínima, que permita a cada niño, adulto y viejo, gozar de una vida digna. El acuerdo sobre una definición europea compartida de la adecuación y el establecimiento de métodos comunes para establecer esta adecuación, así como la forma de actualización de acuerdo con el coste de la vida, debería dar lugar a una Directiva marco sobre la renta mínima que, debería suponer un hito histórico, en materia de cooperación a la hora de alcanzar unos mínimos sociales más altos.
5. Un compromiso para acabar con la realidad de las personas que han de vivir en la calle, sobre la base una declaración escrita del Parlamento Europeo y el desarrollo de una definición de “sin hogar”, que permita recoger datos comparables y fiables que proporcionen actualizaciones anuales sobre las medidas adoptadas y los progresos realizados en los estados miembros para poner fin a la falta de vivienda.
6. Financiación de la UE para dar soporte a los compromisos para luchar contra la pobreza y la exclusión social.

¿Qué puedes hacer?

- Consulta 2010 Contra la Pobreza del Ministerio de Salud y Protección Social: información general, documentos y datos sobre la pobreza.
- Lee la Encuesta de Condiciones de Vida (INE 2008)
- ¿Cuántos europeos se sienten pobres? Descúbrelo en el Eurobarómetro sobre pobreza y exclusión social 2009
- Sigue el 2010 tiene que ser el Año de la Lucha y la Movilización Social en Facebook
- Lee el artículo Pobreza y tinieblas de Miguel Virto

La mayoría de “sin techo” no tenían trastornos mentales anteriores

Una de cada diez personas que viven en la calle tienen estudios universitarios

HELENA LÓPEZ
BARCELONA
El antropólogo de la Fundació Sant Joan de Déu Joan Uribe puso ayer sobre la mesa múltiples cuestiones sobre la situación en la que sobreviven los sin techo en Barcelona y alguna que otra respuesta, durante la presentación del estudio Los sin techo de Barcelona: perfiles, estado de salud y atención sanitaria, dirigido por él mismo y por Sara Alonso y editado por la Fundació Jaume Bofill. En el apartado de respuestas, la principal es que, pese a que el 49,1% de estas personas sufren alguna enfermedad mental, en la mayoría de ocasiones estas han sido desarrolladas por el hecho de vivir en la calle y no al revés, al contrario de lo que se suele creer.
Elaborado a través de una encuesta en profundidad a más de 600 personas del colectivo, el estudio pone de manifiesto que los indigentes están peor de salud de lo que creen y manifiestan y reciben una atención sanitaria inferior a la que necesitan. Las enfermedades o trastornos más frecuentes son las relacionadas con los músculos y los huesos (en un 67,6%), las cardiovasculares (en un 57,2%), los trastornos mentales (49,1%) y el alcoholismo y otras toxicomanías (45%).
En general, la mayor parte de estas personas no lleva más de tres años en esta circunstancia, y un 27,6%, es decir, uno de cada cuatro, llevaba en junio del 2008 –momento en el que se hicieron las entrevistas– menos de seis meses. Prácticamente la mitad (un 46,9%) lleva entre seis meses y menos de tres años. Los autores pusieron énfasis en el hecho de que las entrevistas se hicieron «antes de la crisis», durante el año 2008, con lo que los resultados hoy por hoy podrían variar a peor.

MAYORÍA DE HOMBRES / En el apartado de misterios sin resolver destacan los motivos que hacen que un 87,7% de los aproximadamente 3.000 indigentes de la capital catalana sean hombres o por qué los sin techo que viven en la calle son los que presentan enfermedades crónicas con menos frecuencia, frente a los que viven en albergues.
El estudio también constata que este colectivo suele acceder a la atención médica en situación crítica, es decir, de emergencia, lo que provoca que la mayoría no siga un tratamiento, ya que cada vez que acuden a urgencias se les abre un historial nuevo y empiezan de cero, haciendo imposible un seguimiento. «Sería muy importante la creación de un historial único», reclamó Uribe.
En cuanto a los motivos que hacen que estas personas no acudan al CAP –además del hecho de que un 50,7 sean extranjeras–, Uribe apuntó que son personas con una gran movilidad, para los que el sistema sanitario no resulta accesible. «No entienden eso de llamar y pedir hora, si pueden ir a urgencias cuando están mal», apunta.

CASA Y TRABAJO / Los autores del estudio también propusieron que el derecho a la salud no se puede disociar del derecho a la vivienda y a un trabajo digno. «Sin estabilidad es difícil, cuando no imposible, acceder con un carácter de continuidad a los servicios sociales», dicen.
De la radiografía de la población que vive en las calles de Barcelona sorprenden cifras, como que casi una de cada 10 tiene estudios universitarios (un 9,8%), aunque la mayoría tiene estudios básicos: el 66,44% cursó primarios y de estos, un 46% los tienen completados. El estudio también refleja que un poco más del 60% tenían relaciones familiares y/o de pareja y vínculos de amistad antes de llegar a esa situación de desarraigo social.

¿Qué es la red de atención a las personas sin techo?

La red de atención a las personas sin techo de Barcelona quiere fortalecer la capacidad de organización de la ciudad para acompañar a las personas en situación de sin hogar en su proceso de recuperación hacia la autonomía personal. Es por ello, que apuesta por una colaboración continuada entre el sector público y las entidades sociales. Dicha red está funcionando desde abril de 2006.

Sus objetivos son:

• Aprovechar todo el potencial de conocimiento y percepción para mejorar la orientación y la eficacia de las respuestas.
• Promover la cooperación entre servicios y recursos, acordando criterios de intervención y coordinando itinerarios personalizados de inclusión que garanticen el acceso a servicios y recursos con igualdad de derechos.
• Dar impulso a la innovación y mejorar las formas de intervención.
• Garantizar la coordinación entre el resto de redes de atención y protección (sanitaria, laboral y seguridad…), asegurando la implicación de las mismas en el proceso de atención y mejora de la situación.
• Sensibilizar y dar a conocer a la población en general y sobretodo a los medios de comunicación sobre la realidad de los sin techo y las acciones que se llevan a cabo.

Las entidades que forman la red son: Arrels Fundació, Associació Atra, Centre d’Acollida Assís, Associació Rauxa, Associació Lligam, Associació Yaya Luisa, Càritas Diocesana de Barcelona, Centre Obert Heura, Companyia Filles de la Caritat de Sant Vicenç de Paül-Llar de Pau i Obra Social Santa Lluïsa de Marillac, Congregación Siervas de la Pasión, Comunitat de Sant Egidi, Cooperativa Suara, Creu Roja de Barcelona, Engrunes, Fundació FIAS-Prisba Serveis, Fundació Futur, Fundació Mambré, Fundació Maria Raventós, Fundació Quatre Vents, IReS, Ordre Hospitalària de Sant Joan de Déu-Serveis socials, Parròquia Sant Miquel del Port-Santa Maria de Cervelló, Progess, Ajuntament de Barcelona.

Más información sobre la red de información de las personas sin techo en el siguiente link.

La TDT que te sobra en casa puede poner techo en Barcelona

Pastel

Pasar un buen rato viendo un partido de fútbol con los compañeros del piso o estar tranquilo en la habitación viendo una película sin sentirse solo. Los 17 pisos que gestiona Arrels tienen televisión porque hacen una función social. Con la llegada del apagón analógico se necesitan TDT para seguir poniendo techo.

En pocos meses, la Televisión Digital Terrestre (TDT) sustituirá la televisión analógica convencional. En un proceso parecido al que se vivió hace unos años con la llegada del euro, todos los hogares europeos deberán adaptar sus aparatos de televisión para no quedar fuera de este nuevo sistema. El cambio afecta también a Arrels y a su programa de acceso a la vivienda.

“En estos momentos, Arrels gestiona 17 pisos con 53 plazas y en todos hay televisión, tanto en los comedores como en las habitaciones. El hecho de tener una TV en el comedor favorece la relación entre los residentes, pero también es importante tener en las habitaciones porque cuando una persona entra nueva en un piso la tendencia es quedarse solo en la habitación”, explica Anna Saumoy, trabajadora del programa de acceso a la vivienda.

Es el caso de Alex y Domènech. Los dos viven en un piso desde hace tiempo y cada uno usa la televisión de diferente manera. “En el piso somos tres personas, tenemos una televisión en el comedor pero preferimos mirarla cada uno en la habitación. A mí, lo que más me gusta es mirar películas, series como El Equipo A y, a la hora de comer, las noticias”, explica Domènech. Alex, en cambio, no quiere una TV en su habitación y prefiere la televisión “comunitaria” del comedor, donde de vez en cuando se encuentra con alguno de los compañeros del piso para ver los partidos de fútbol.

“La mayoría de los residentes de los pisos miran la TV por la noche o los domingos por la tarde, cuando el centro abierto de Arrels está cerrado”, comenta Anna Saumoy, que destaca cómo se aprovechan las reuniones de seguimiento del programa de acceso a la vivienda para animar a los residentes a compartir juntos un rato delante de la TV.

TDT que ponen techo

Los televisores que ahora hay en los pisos que gestiona Arrels están allá gracias a donaciones de particulares que en su día donaron los aparatos. La mayoría son antiguos y, con el apagón analógico, deberán incorporar los adaptadores para la TDT o ser sustituidos por nuevas televisiones. En total, Arrels necesita unos 70 adaptadores o televisiones con TDT para equipar los comedores y las habitaciones.

La fecha tope para que todo el mundo tenga en casa un aparato de TDT o una televisión con este nuevo sistema incorporado es el 3 de abril de 2010. Pero cuando antes se haga el cambio en los pisos de Arrels mejor, porque querrá decir que esta función de socializar y de llenar algunos de los vacíos que puede generar la soledad no se interrumpirá.

¡Colabora! Si tienes un adaptador TDT o una televisión que lo lleve incorporado y la quieres donar a Arrels Fundació puedes escribir al correu manlog@arrelsfundacio.org Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla o llamar al 93 441 29 90.